Nuestro fracaso

Hoy el Consejo de Ministros aprobó la nueva reforma educativa.

La séptima de la democracia, prácticamente una por gobierno. Una reforma totalmente involutiva que nos devuelve en materia de educación a 30 años atrás, y que nos pone cara a cara con nuestro fracaso.

El fracaso de una sociedad y una clase política que se niega al consenso en beneficio de intereses particulares y partidistas. Debería haber una gran Ley de Educación consensuada como ocurre en los países de nuestro entorno, esos con los que nos gusta tanto compararnos, en los que no se cambian las leyes educativas cada vez que cambia el color del gobierno, en los que los primeros son los alumnos y no la ideología, esos de los que tanto tenemos aún que aprender…

Aparte están los recortes económicos que también afectan duramente a la educación: sin comedor en muchos centros, sin transporte en ciertos niveles, menor número de profesores, menos becas que seguramente dejarán sin posibilidad de estudiar a un buen número de jóvenes…

Y al final, la falta de oportunidades. Tenemos la generación más preparada de la historia y casi la única salida que les queda es la emigración. Les exigimos el esfuerzo pero no sabemos que contestar cuando un chico de veinte años, con su carrera en medio te pregunta… ¿Para qué?

Vuelvo al principio. Su falta de oportunidades es nuestro fracaso. El fracaso de una sociedad, de un País…

La otra violencia contra las mujeres

Cada cierto tiempo despertamos con un nuevo caso de violencia machista. Entonces nos llevamos las manos a la cabeza y nos lamentamos por la vida de esa mujer… despotricamos contra el asesino y clamamos porque las medidas que se toman desde los gobiernos no parecen surtir efecto…

Sin embargo hay otros tipos de violencia contra la mujer que no solo aceptamos, si no que con nuestras actitudes fomentamos e incluso las practicamos sin ni siquiera darnos cuenta.

En esta nuestra sociedad aún tan machista, tendemos a quitar méritos a los logros profesionales de las mujeres. En el caso de algunas que han conseguido destacar es muy común insinuar entre risas aquello tan manido de “a saber cuánto le ha costado el puesto”, o como el otro día en un comentario en una red social alguien decía sin cortarse un pelo refiriéndose a una ex –política, “esa va a hablar ahora cuando saltó de cama en cama para conseguir ser…”

Hoy, con la crisis, se vuelven a oír comentarios del tipo: “Cómo no va a haber paro si es que hoy todas quieren trabajar.” O “Si ya trabaja el marido para qué quiere trabajar ella”, o “Si no hay trabajo para los hombre va a haber para ti”… como si el derecho al trabajo volviese a ser cuestión de sexo.

En estos tiempos duros, en los que sin apenas darnos cuenta todos estamos sufriendo una pérdida de derechos, las mujeres debemos hacer un esfuerzo extra para continuar siendo visibles y no volver a quedar relegadas de nuevo a las cuatro paredes de la casa y el cuidado de los hijos.

Contra estos otros tipos de “violencia” no debemos bajar la guardia, ni dejar de estar vigilantes… porque no son exclusivas de los hombres… solemos practicarlas nosotras contra nosotras.