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Familia¿Qué significa realmente tener una discapacidad?

No tengo ni idea de cómo cultivar tomates, no he pescado en mi vida ni sabría cómo plantar un frutal. Tengo una mano pésima para el dibujo, me resulta imposible hacer funcionar una máquina de coser y mucho menos elaborar un patrón. No he escrito una poesía en mi vida, ni sabría como levantar un muro de ladrillos. Si el ordenador se bloquea, sufro una crisis de ansiedad sólo comparable a cuando el coche me deja tirada en medio de la nada y no sé cómo volver a arrancarlo. Mi madre carece por completo de sentido de la orientación. A mi marido le resulta imposible recordar los rostros y los nombres de las personas que aparecen en su vida de forma intermitente. Tengo un amigo incapaz de distinguir determinados colores. Y aunque resulta probado que carecemos de ciertas habilidades y capacidades, ni a mí…

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Fantasmas

Hace unos días, mi amigo Javier me decía que debía volver a escribir,  que hacía tiempo que no lo hacía… Aquí estoy dispuesta a intentarlo…

ImagenVoy a escribir una historia de fantasmas… de los fantasmas que nos rodean y que son mucho más peligrosos que aquellos que vemos en el cine. Además dan más miedo…

El peor y más grande de todos los fantasmas, el que más me atemoriza es el de la pérdida de derechos, de esos que tantas décadas de esfuerzo y sacrificio costaron conseguir y que ahora con la excusa de esta estafa mal llamada crisis nos van quitando tan rápido que apenas nos damos cuenta.

El principal derecho en riesgo, aunque no el único, es el derecho a una Sanidad Pública de calidad. Cada día aparece una nueva noticia sobre privatización de hospitales, de cierre de centros de urgencias en los pueblos…

En nombre de una mal entendida austeridad recortan en salud, mientras inexplicablemente se presupuestan mil seiscientos millones de euros para celebrar unos juegos olímpicos u otras barbaridades por el estilo.

Yo siempre viví con austeridad, en mi casa nunca hubo posibles para muchas alegrías, soy hija de un obrero del campo, esos que según dicen se gastan el dinero del PER en el bar. Solo que entonces ni siquiera existía el PER. Desde niña me enseñaron que en épocas de escasez lo primero es valorar lo necesario y lo superfluo… primero vamos a poner la mesa… lo demás es secundario.

Sin embargo, hoy nos quitan la “comida” en forma de recortes: Educación, Sanidad, Dependencia… incluso Justicia. No recortan el derecho al trabajo con una reforma laboral injusta.

Mientras vemos como mientras un presidente de comunidad autónoma disfruta de áticos de lujo de más que dudosa procedencia, los ciudadanos son desahuciados. Mientras han cerrado el grifo del crédito a familias y pequeñas empresas, llenan las arcas de los bancos a nuestra costa y se inventan una amnistía fiscal para defraudadores, de la que presuntamente se ha beneficiado incluso el tesorero del partido que nos “gobierna”.

Nos piden paciencia, nos dicen que no hay más remedio. No es cierto, lo hay. Hay prioridades… y aquí han tomado partido… Fantasmas…