Un cambio en las reglas del juego.

Hablando en twitter con mi amiga Amparo Sánchez sobre la situación actual que estamos sufriendo, le enseñé esta nota que escribí hace un tiempo. Le dije que a veces había pensado transcribirla aquí actualizada y me animó a hacerlo.

Os la dejo para que la veáis vosotros también:

“Recuerdos.

21 de abril de 2012 a la(s) 22:08

Mientras veía esta mañana las noticias, he recordado a mi abuela. Las historias que contaba de su niñez y juventud.

Nació en los primeros años del siglo XX y nunca fue al colegio, eso no era para niños pobres decía. Contaba la historia de un hermano que se murió joven y cuya enfermedad costó grandes sacrificios a su familia porque no había dinero para pagar un médico. Recordaba cuando las personas trabajaban de sol a sol por un sueldo de miseria sin ninguna opción de reclamar sus derechos.

Cuando nos oía dar por hecho nuestro derecho a una educación, a un médico, a un trabajo digno con un sueldo digno, o cuando nos escuchaba hacer planes de lo que haríamos cuando acabásemos de pagar la hipoteca, nos decía que no viviésemos tan deprisa, que todo lo que sube baja y que quizá algún día aquello que dábamos por hecho se acabara, se volvieran las tornas y retrocediésemos de nuevo. Yo me reía, siempre le comentaba que nunca iríamos hacia atrás, que el mundo siempre caminaría hacia adelante. Ella contestaba que de lo malo a lo bueno se había ido muy bien, pero que si teníamos que volver a lo malo lo íbamos a pasar mal.

Recordé cuando terminé lo que entonces era la EGB en el colegio, mis ganas de estudiar y el darme de bruces con una realidad muy común en esos años todavía… que no se podía porque no había dinero. Cuando no existía una política de becas que nos igualó a todos y dio oportunidades a personas que nunca soñaron con tenerlas.

Recordé cuando hace 30 años en esta tierra en los hospitales las habitaciones eran de 6 u 8 camas, cuando hasta hace menos de 20 años tenías que viajar a Madrid, o incluso Barcelona, para que te tratasen cualquier enfermedad que hoy se diagnostica y trata en cualquier hospital de aquí. Recordé que mi padre murió con la pena de que sus hijos no hubiesen podido estudiar… pero convencido de que sus nietos si podrían hacerlo.

Me sorprendí dándome cuenta que hoy nos quieren imponer justamente eso, que al ritmo que vamos solo estudiarán los que puedan pagarse la educación, que convertirán la tan alabada sanidad española nuevamente en beneficiencia para los que no puedan permitirse ser tratado en una sanidad privatizada que encima hemos construido entre todos con nuestros impuestos, que nuestros mayores y dependientes volverán a depender de la voluntad y disponibilidad de sus familias para ser atendidos…

Todo lo que costó tantas décadas de trabajo conseguir, ha sido prácticamente destruido en 100 días. Y me sorprendió algo mas, me sorprendió darme cuenta con que pasividad lo aceptamos, como hemos interiorizado que no hay otro modo de hacer las cosas y aceptamos todo sin cuestionarlo apenas.

Nos hablan de herencias, de necesidad, de crisis… y como el avestruz escondemos la cabeza en la tierra y esperamos que pase el chaparrón y confiamos en que no nos arrastre y podamos salir lo menos tocados posible.

Yo también hablo de herencias, de la herencia que nos dejó el trabajo duro para conseguir la universalización de la enseñanza, una sanidad tomada como modelo por países en todo el mundo, unos servicios sociales que atendían las necesidades de todo tipo de personas y familias que estaban en riesgo de exclusión, de unas leyes vanguardistas que reconocieron derechos nunca vistos antes en este país…

Hablo también de errores, por supuesto, de decisiones equivocadas y políticas incorrectas que ahora sirven de excusa para esta estafa orquestada que nos quieren vender.

Porque de eso se trata, de imponer un modelo ideológico, de excusas para volver a lo que para algunos nunca debió dejar de ser, una sociedad clasista y discriminatoria en la que cada uno esté en su sitio, que eso si… ordenados si que son…

Y me di cuenta de algo, a pesar de mis risas, en realidad mi abuela era mucho mas sabia que yo.”

Evidentemente, casi dos años después, muchas de las cosas de las que hablaba en esta nota se han confirmado. Otras, en las que ni siquiera pensaba, están ahora de total actulidad…

Vemos como cada día este Gobierno de brujos se saca un nuevo truco de la manga. Un truco que miramos embelesados pero ante el que seguimos sin reaccionar. En lugar de ser la solución que pregonaban cada día son mas parte del problema, se han enzarzado en una carrera feroz a ver con qué barbaridad nos sorprenden cada día y cada una es peor que la anterior: Mienten sin pudor, manipulan la Justicia, aniquilan jueces, ya no esconden la corrupción en sus filas… suben los impuestos que juraron bajar, congelan pensiones, rescatan bancos, privatizan hospitales, demonizan la Educación….

En los últimos días hemos visto como aprobaban una ley, la llaman de Seguridad Ciudadana, en la que de un modo descarado cercenan muchos de los derechos por los que durante décadas se luchó en este país. Pretenden por medio del miedo y unas multas desorbitadas amordazar a los ciudadanos en previsión de que en el futuro aumente el descontento y la situación se desborde. Se blindan ante lo que pueda venir.  Y hace una semana han culminado, de momento, la sarta de barbaridades: por fin han aprobado su contrarreforma de la Ley del aborto. No han quitado de un plumazo a las mujeres nuestro derecho a decidir sobre nuestro cuerpo, y nos imponen de nuevo una ley de supuestos aún mas restrictiva que la de 1985. En su afán de contentar a su electorado mas ultra y a la retrógrada Conferencia Episcopal, se permiten el lujo de obviar las críticas que le llueven no solo internas sino de la mayoría de países europeos… Obligan a las mujeres a parir sin garantizar después a ese hijo los mínimos derechos que se recogen en nuestra contitución. No se garantiza el derecho a la salud, a una vivienda, a un trabajo digno… Un niño con malformaciones será defendido por el Estado hasta que nazca. Una vez nacido, que se arregle sin dependencia, sin sanidad y sin educación.

Ayer, aprobaron la entrada en vigor del nuevo sistema de pensiones, congelaron el salario mínimo… y suma y sigue… ya veremos que nos trae 2014. De parte del Gobierno, nada bueno. Seguro. Con la excusa de la crisis financiero-económica, a donde se nos está llevando es a un cambio total y absoluto de las reglas del juego…

Solo me queda desearos feliz año, al menos un año mejor que el que nos deja.