Los presupuestos de la “consolidación de la recuperación”

El Gobierno ha presentado sus presupuestos. Los ha llamado los presupuestos de la “consolidación de la recuperación”.
Yo no soy una experta en economía, me cuesta incluso cuadrar las cuentas de mi casa, pero aplicando un poco de sentido común, me parece que nos toman por idiotas otra vez.
Nos dice el Gobierno que espera un aumento de la recaudación hasta niveles incluso superiores a 2007, año aún de bonanza económica. ¿De donde va a salir esa recaudación récord si ha bajado impuestos, y los ingresos de las familias  y las pequeñas empresas no han hecho más que bajar? Y si es cierto que se consigue ese aumento en la recaudación ¿por qué recorta el gasto?
Con su nueva reforma fiscal recién aprobada en la que vuelve a bajar impuestos a las grandes fortunas y empresas, parece claro que la intención es volver a cargar en las espaldas de los más desfavorecidos el recorte del gasto.
Estima en un 14% el recorte en gasto por prestaciones de desempleo en la confianza de que gracias al “previsible” crecimiento del 2% para la economía española, se frene la destrucción de empleo e incluso se empiece a crear (previsión más que en cuarentena en cuanto las noticias que llegan de Europa no son alentadoras ya que hablan de una ralentización de las economías de la Unión), pero además basan parte del ahorro en la finalización de las prestaciones de muchos desempleados. Es decir, bajará el gasto a costa de la desprotección social de los parados, no porque encuentren empleo.
El gasto en becas e investigación se congela con lo que ello conlleva de discriminación y falta de progreso.
No se recuperan las prestaciones por dependencia.
La subida de las pensiones en un 0.25% supone en la práctica una pérdida del 3% en el poder adquisitivo de los pensionistas al aumentar la inflación en un 0.6%.
El gasto público en España es ahora de cinco puntos del PIB menos que la media europea. Con este nuevo recorte ¿en qué situación quedamos?
Ante mi inexperta mirada, si se reducen impuestos, o nos esperan más recortes o incumplimos el objetivo de déficit, y en cualquiera de los dos casos la tan cacareada recuperación quedará en más de lo mismo.
Hay algo que se va a consolidar con estos presupuestos pero no va a ser la recuperación, sino el aumento de la miseria, la exclusión social y las diferencias entre ricos y pobres.
Como decía al principio, una vez más el esfuerzo reacaerá en los más débiles, y una vez más el Gobierno ejerce de Robin Hood a la inversa quitando a los de abajo y favoreciendo a los de arriba.

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